Anoche volví a soñar con mi padre. Estábamos comiendo en el campo y aparecía por la puerta, cargando bolsas del Mercadona, vistiendo su camisa a cuadros manga corta por dentro, sus gafas y su descomunal presencia. Tras él, como si nada, otra familia. Otra mujer, otros hijos y otra historia.
Le preguntábamos donde se había metido y qué había estado haciendo estos trece años. Nos contaba que había estado ocupado con esto o lo otro y nosotros a cambio le explicábamos que pensábamos que estaba bajo tierra. No nos explicaba nada más. Se excusaba con alguna razón que no entendemos y simplemente se marchaba por la puerta de atrás, se subía en nuestro coche y desaparecía en la lejanía.
Sabía que era un sueño. En el momento que le veo entrar en escena sé que aquello es un sueño. La primera vez me cogió desprevenido, iba persiguiéndole intentando rascarle alguna explicación a todo aquello: su cáncer, su muerte y su marcha. Ahora, cuando le veo en un sueño, automáticamente sé que no es real.
A menudo sueño con cosas que se repiten en muchos otros sueños muchas otras noches. Como si mi cabeza tuviera ventanas a diferentes universos y, de vez en cuando, mi cerebro decidiese asomarse a ver qué está pasando. A través de esta ventana mi pareja se está tirando a otra persona delante de mi. Si miras por este agujero tendrás treinta años y tendrás que volver a hacer la selectividad. Si abres esta puerta, estás comiendo y tu padre se presenta con su segunda familia tras trece años muerto.
Con mi padre y su segunda vida es con el único con el que entiendo que es un sueño inmediatamente y ya ni me levanto de la mesa. Supongo que me he resignado a no entender su muerte y que haya un trasfondo más allá de su desaparición. Mis constelaciones de sueños me ofrecen diferentes realidades y esta ya me tiene sin cuidado. Supongo que mi subconsciente sigue intentando entender porqué no está y supongo también que mi parte racional quiere dejar de preguntar.
En este blog hablo de fotografía, tenis, cultura pop, ansiedad, vieojuegos, música o cine. Entre otras cosas. También hablo de mis movidas, mi trabajo o cualquier cosa que se me pasa por la cabeza.
Mi nombre es Carlos, aunque mi madre me quería llamar Isidro. Nací en Sax, creé mi primer blog en 2007 y tuiteé peligrosamente durante muchos años. Estudié ingeniería informática en Valencia y trabajo como ingeniero desde 2015. En 2023 me mudé a Bruselas y cuento la experiencia desde este blog.
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