Desde hace unos meses, unos amigos nos hemos juntado para formar un club de lectura. Al principio fue como una cosa muy espontánea, algunos querían leer más y otros queríamos socializar y quedar regularmente para despotricar de algo y comer snacks. La cosa fue regular al principio, con una primera reunión para comentar el primer libro en plena ola de calor a la que solo acudimos cuatro personas y en la que a nadie nos gustó Borne, el libro elegido.
Sin embargo, la secuela fue mejor que la original, en esa reunión elegimos el segundo libro, Satantango, de Laszlo Krasznahorkai, y nos dimos dos meses para leerlo y quedar para comentarlo. Finalmente los dos meses pasaron y el otro día quedamos para compartir apuntes, beber sidra y comprobar si nos habíamos enterado de algo.
La sinopsis sería algo así como...
En una villa comunista autosuficiente del campo rural Húngaro, los vecinos ven alterada su vida cuando un personaje que creían muerto vuelve para liberarlos del yugo dictatorial del sistema en el que viven. ¿Es un político, un revolucionario o simplemente el mismo demonio?
Satantango es difícil de leer. Tiene doce capítulos sin saltos de línea y frases increíblemente largas. Todos lo terminamos pero hubo que hacer horas extra y no dejarlo para lectura de cama porque ciertamente exige atención, energía y ganas. En muchas sesiones empezaba un capítulo y a los diez minutos no sabía lo que había leído. Tenía que volver a empezar y suerte si me había enterado.
Es una obra llena de alegorías y detalles, en la que Laszlo construye una escena con idas y venidas sobre los personajes, el entorno y en dos frases despacha toda la acción. No se puede leer en diagonal (cosa que no fue bien acogida por el frente de lectores en diagonal del club de lectura), los personajes son problemáticos, hay escenas que me provocaron asco, es oscura, fría y desesperanzadora, pero también tiene algo de comedia, especialmente al final.
¿Que de qué habla? Habla de la esperanza por un futuro mejor, habla de sinvergüenzas, vendepatrias y la vida rural. En nuestro grupo de lectura tenemos dos Húngaros, Marton y Vera, y ambos nos confirmaron que esta realidad existe todavía en la Hungría profunda y la descripción que hace del país es totalmente acertada por lo que hablaron con sus padres. Habla también de los que dejamos atrás cuando buscamos algo mejor para nosotros mismos y nuestras familias. Habla de las víctimas en un sistema corrupto y habla, sobretodo, de el diablo. Aunque metafóricamente, claro. Habla de la desesperación por encontrar un sitio mejor en el mundo cuando a nuestro alrededor solo hay nieve, polvo, alcohol y una vida gris que no merece ser vivida.
Yo le doy cuatro marcapáginas de cinco. Te gustará si te gusta sufrir leyendo, leer activamente, las descripciones interminables, el alcoholismo y las alegorías. Es un reto sencillo, pero requiere más tiempo de lo que parece. Eso si, léelo con amigos porque da para comentar muchas cosas, desde el significado del sonido de las campanas hasta “No creo que esté en condiciones de beber más palinka”.
En este blog hablo de fotografía, tenis, cultura pop, ansiedad, vieojuegos, música o cine.
Mi nombre es Carlos, aunque mi madre me quería llamar Isidro. Nací en Sax, creé mi primer blog en 2007 y tuiteé peligrosamente durante muchos años. Estudié ingeniería informática en Valencia y trabajo como ingeniero desde 2015. En 2023 me mudé a Bruselas y cuento la experiencia desde este blog.
Lee, deja un comentario, comparte con tus amigos, invítame a una cerveza y pasa un buen rato. También puedes enviarme un correo. No lo sé, disfruta.