Carlos Draper Giggs

Make software great again

Soy Carlos Draper Giggs, ingeniero de software. Llevo desde 2015 diseñando, implementando y desplegando software, principalmente cloud-first. Manejo diferentes stacks tecnológicos, por lo que me considero agnóstico tecnológicamente. En esencia, no sé si existe la solución perfecta, pero sé que existen soluciones concretas a problemas concretos.
Carlos Draper Giggs
17 de febrero de 2023

Cuando Twitter olía a coche nuevo

Una de las cosas que echo de menos del viejo Twitter (el de verdad, el de 2008-2010) es que cada día o cada semana había un Trending Topic en el que se hacían chistes sobre algo super idiota y tonto, como #pelisConOjete en el que se cambiaban títulos para poner ojete. Es una gilipollez, una tontería de niños de 8 años, pero ahí nos tenías a todos haciendo decenas, cientos, miles de tweets con chorradas que te arreglaban una tarde. Luego a lo mejor aparecías en un podcast que escuchaban 10 personas pero no pasaba nada más, no había medios escuchando, no había muchos personajes públicos y la mayoría de gente no sabía para qué servía Twitter.

Otro día alguien se inventaba que Aznar había muerto y, aunque todos sabíamos que no era así, nos lanzábamos a inventar necrológicas y a vilipendiar a esa persona. Sinceramente, hasta 2012 no pasó nada exageradamente grave porque Twitter era un compendio de gilipolleces sin sentido. Nadie se tomaba en serio a nadie, no era (tan) mainstream y no había una policía llamando a tu puerta porque le habías dicho a alguien famoso algo. Tampoco había recopilaciones de Tweets o nos flipaba cuando alguien salía en algún periódico de tirada nacional porque literalmente nadie sabía de la existencia de nadie en Twitter.

No digo que vilipendiar a ese personaje estuviese bien porque la verdad que mejor que se controlen los discursos de odio. En general, el clima era de total indiferencia y estupidez, lo más parecido a hablar en un bar con amigos que existía y en parte eso se perdió rápidamente con el tiempo.

Personalmente, hay tres acontecimientos que para mi fueron la antesala del fin de Twitter. El primero fue el anuncio que Nestea hizo con ElBicharraco. Por entonces tuitstar (ojalá tener Favstar ahora) y al que cogieron para hacer una campaña de publicidad en la que en cierto modo se demostraba que la adicción a Twitter (???) era algo así como una enfermedad que te alejaría de tus amigos.

Otro acontecimiento que creo que me llevó a pensar en todo esto fue una entrada en la que Kurioso hablaba de lo importante que había sido 2011 para Twitter. No es que el artículo apareciese en todas las noticias, sino que considero que en él se resumen todo lo bueno que puede hacer Twitter. Desde conectarte con amigos hasta tumbar dictaduras.

El terce momento, y viene a colación de todo lo que hablaba al principio, fue cuando un montón de putos locos (incluidos yo) nos organizamos para insultar a Cifuentes y llamarla indigna cuando era delegada del gobierno de la comunidad de Madrid. Fue en la primera época de la ley mordaza, cuando se realizaban las operaciones araña y un twit te podía llevar a la cárcel. ¿Un chiste de Carrero Blanco? cuéntaselo a la audiencia nacional chato. Más tarde a Cifuentes le llegó el éxito de la presidencia de la CAM y luego lo de las cremas.

Estos tres acontecimiento (sumados a un montón de pequeños acontecimientos que estaban ahí pero nadie parecía darse cuenta) me hicieron Twittear en una cuenta que ya no quiero recordar, y en numerosas ocasiones, "El final se acerca, las señales están ahí, solo hay que saber interpretarlas". Y es que a partir de ahí la gente empezó a tomarse Twitter como tu propia voz, identificada en una plaza del pueblo enorme, un bar repleto, en el que todos llevamos esas pegatinas con borde rojo que ponen "Hola, me llamo...".

Algo que decías y ya no estaba sujeto al clima de chorradas y estupideces que había rodeado a Twitter desde entonces. Estaba sujeto a tu firma y su interpretación por el resto de la Twitesfera era responsabilidad tuya. Con este nuevo clima de responsabilidad sobre lo que uno escribe y dice (crecer y ser responsable para los mayores) todos los poetuiteros, los saraos, los TT chorras y las competiciones de chistes fueron muriendo. Estabas expuesto con tu nombre y apellidos (a pesar de tener un pseudónimo que te alejase en cierto modo del resto de tuiteros) y eso está bien para parar discursos de odio aunque al final da la sensación de que acabamos perdiendo los mismos.

Estoy siempre en contra de "I'm joking, It's a joke..." así que no voy a defender eso. Creo que el humor tiene que entenderse como humor y que lo principal para que un chiste funcione es el contexto. Darío Adanti (que la verdad que ni es un referente ni nada) dijo un día algo así como "Un chiste es un chiste por el contexto. Follar está muy bien, pero follar encima del ataúd de tu tía está mal. No está mal el acto en si, sino el contexto en el que se realiza. Un chiste necesita ese contexto" y ahí está lo que echo de menos de Twitter.

Precisamente el discurso de odio, los insultos y la creencia en vano de que todo "It's a joke" se han remezclado y han dado lugar a un clima que para muchos es irrespirable donde el proteccionismo solo se da en casos aislados y donde todo el mundo puede insultar y vilipendiar sin un atisbo de clemencia y que no pase absolutamente nada. Son buenos tiempos para los bullies.

Así que "¿de aquellos barros estos lodos?". Es posible que el clima que vivimos en aquel momento fuera algo irrepetible y efímero que tenía que morir. Es posible que entonemos el mea culpa y nosotros solo fuésemos parte de un movimiento reaccionario bastante turbio y sin saberlo creásemos monstruos del ataque sistemático a nuevas realidades. Puede que fuese una herramienta que solo la utilizasen bien la generación X y millennials con menos de 25 años. Yo que se.

El contexto no es el mismo. Y esto no es ningún juicio de valor. Solo quería mostrar que el tiempo pasa y que Twitter llevaba muerto mucho tiempo. El Twitter de ahora no era mejor ni peor, era diferente. Pero lo que perdimos en el camino, de forma tácita, a cambio de un proteccionismo de la plataforma sobre colectivos vulnerables, de una mayor responsabilidad sobre lo que escribíamos y de un control del discurso de odio no se ha dado. Simplemente se ha acabado con el contexto de humor. Evolución, supongo.

Estoy divagando, esto no era un juicio de valor, solo pura nostalgia.

Joder, echo de menos Favstar.

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