Cuando Robert Capa salió con vida de la playa de Omaha ya había captado desde dentro el desembarco del día D para toda la humanidad. Tocó la arena de la orilla tras esquivar balas, refugiarse en los obstáculos de la defensa atlántica alemana, esquivar cuerpos y acompañar a los soldados del decimosexto regimiento de infantería en una de las primeras olas del ataque.