Hace una semana que llegamos a Bruselas. Y no hemos parado. De hecho, el miércoles pasado, día 25, empezó ello más duro de la mudanza: movernos a otro país, traer a nuestros gatos y establecernos en el piso. Solo llevamos una semana, aún faltan dos días para que lleguen nuestras cosas, vivimos con lo mínimo… por no tener ni siquiera tengo batidora de mano para hacer cremas. En fin.



